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Periodismo y pisco sour desde la Patagonia recóndita

Cuadro de texto: Divinas
Cuadro de texto:  A esta altura ya no son las películas sino ella. Paso por el video club, dudo un poco, y saco una vez más la fichita. “Ojo, ya la viste flaco”, me dice el chico detrás del mostrador, mientras comprueba en su computadora mi olvido o mi fanatismo. “Si, si”, le respondo y siento el calor subiéndoseme por el rostro. No se puede ser tan fiel en este mundo lleno de paganos.
Aunque para eso están las divas del cine ¿O no?. Para que nos roben el alma y nosotros sigamos de rodillas sus carreras película tras película tras película.
No recuerdo cuando fue la primera vez que la vi. No me la crucé en la calle, de eso estoy seguro. Si soy consciente de que un día comencé a sentir el aroma de su pelo a través del televisor. Entonces supe que me había pasado lo que a tantos: me había enamorado de una actriz de cine.
“¿Quién dices que es la más linda de todas las actrices de la historia del séptimo arte?”, me preguntan y respondo, con alguna timidez, su nombre.
“No, no la tengo. ¿Es inglesa?”, insisten. No, francesa.
Perdónalos señor porque no saben lo que ven, digo para mis adentros. Cuantas veces he soportado estas competencias de nombres donde, el suyo, debe terciar con el busto hight tech de Pamela Anderson o los labios de pato aburrido de Penélope Cruz.
No importa si la veo en un mega cine con sonido cuadrafónico o en el minúsculo aparato de un colectivo camino a Usuahia, sea en la situación que sea, con frío o calor, con ganas de ver la película en cuestión o indiferente como un monje tibetano, ella me parece hermosa.
He cometido la imprudencia de olvidarme de los argumentos, los directores, los actores que la acompañan. Del idioma. Nunca del sonido de su voz. Del misterio que deja su mirada. Del abismo sobre el que la veo caminar en cada uno de sus diálogos. De un lado el cielo, del otro el infierno.
No tengo fotografías suyas, apenas mi carnet de socio de un comercio que me asegura su continuidad en la retina. Fan de pura cepa, rebobino la divertida “No va más”, la intensa y caliente, en la que además aparece desnuda, “La escuela de la carne”, la aburridísima, “Profesora de piano”, la brillante y siniestra, "Gracias por el chocolate", entre otros filmes verdaderamente extraños que no he logrado descifrar.
Antes esperaba regalos de Papa Noel ahora sueño películas con Isabel Huppert. 
Cuadro de texto: Isabelle Huppert
Tu abismo
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Cuadro de texto: Tan desnuda, tan Ludivine